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Troposfera.org - Medio Ambiente, contaminación atmosférica y calidad del aire.

dic 19, 2011

Los expertos no ven 'grandes problemas' de contaminación atmosférica en Galicia


El profesor José Antonio Souto, una auténtica eminencia en Medio Ambiente Atmosférico, establece una conexión directa entre clima y polución. «En Galicia no hay grandes problemas de contaminación atmosférica en las ciudades.

¿Por qué? Pues esto no es algo baladí, se debe a que tenemos muchos días de lluvia al año. En el caso de las metrópolis costeras, —hay que recordar que las principales aglomeraciones urbanas están en la costa—, está el viento también; que generalmente limpia el aire... Como cuando por ejemplo agitamos el café y diluimos el azúcar, pues el viento hace justo eso, agita el aire, dispersa y diluye, de este modo, los contaminantes».

Dilución limitada

Este especialista, vinculado a la USC, apuntó, no obstante, que la atmósfera tiene una capacidad de dilución limitada, «por ello si en un momento determinado aportamos demasiados contaminantes puede ocurrir que no sea suficiente esa dilución. Además, que la misma varía mucho. Estos días pasados en los que tuvimos viento intenso, todo se diluía más rápidamente; pero hay jornadas en las que el aire está prácticamente en calma, incluso en la costa. Aunque allí siempre tenemos las brisas marinas, en mayor o menor intensidad, y entonces hay siempre una cierta limpieza. Ahora bien, lo que sí se ha constatado en algunas ciudades gallegas, costeras sobre todo, es la posible presencia de contaminantes que, emitidos desde la ciudad, se desplazan hacia el mar, y a lo largo del día vuelven del mar a la tierra, es decir, regresan así a la ciudad».

Éste es un fenómeno conocido, que ha sido identificado en otras regiones de la Península Ibérica y que lleva, en ocasiones puntuales, a que se pueda registrar un aumento de las concentraciones de contaminantes en la urbe. «Mucho menos en Galicia que en otras zonas de la Península Ibérica, pero sí se ha dado algún caso», manifestó, en su conversación con este periódico. El origen principal de la contaminación lo sitúa, en estos supuestos, en el tráfico rodado y «algún efecto de alguna industria». Sí circunscribe los efectos al verano, «en invierno aquí no hay ese tipo de problema, en la época estival sin embargo pueden darse». En este sentido, informó de que los índices de contaminación en verano suelen ser superiores a los detectados durante la temporada invernal. «Pero, insisto, muy moderados respecto a otras comunidades españolas», alegó Souto.

Aglomeraciones urbanas

Añadió que «es cierto que aquí tampoco tenemos las grandes aglomeraciones urbanas de Madrid o Barcelona, donde la ciudad al final impide que los contaminantes se vayan dispersando porque aportas contaminantes desde todas las partes...». Por ello se detuvo en la importancia del tamaño, de la dimensión. «Santiago es lo suficientemente pequeña. Y hay ciudades como Vigo o Pontevedra incluso, podría ser La Coruña, pero sobre todo las dos primeras; en las que se han detectado, en ocasiones, efectos de este tipo que mencionaba. Depende mucho de la configuración de la costa el que se produzca eso», remarcó en la entrevista.

Al hilo de este apunte, mencionó un caso singular, el de Ourense, que está en un valle. «Hasta ahora no se han observado graves problemas, pero podía haberlos en el futuro. En verano la insolación es elevada, la temperatura es muy elevada también, y esto puede favorecer, a veces, que los contaminantes se concentren en la propia población, que aumenten las concentraciones de contaminantes. Esa nube que se ve, puede bajar o no. ¿Cuándo baja? Cuando por debajo de la nube hay condiciones de mezcla, se puede mezclar; pero por arriba no. Claro, son condiciones que se dan en momentos muy concretos y en días muy concretos a lo largo del año», precisó.

El biólogo Ramón Varela corroboraba, este febrero, que la ciudad áurea había superado, en lo que iba de 2011, el máximo anual de 18 veces por encima de las 200 unidades por metro cúbico de dióxido de nitrógeno procedente de vehículos, industrias y calefacción, según los datos de las estaciones urbanas de calidad del aire de la Consellería de Medio Ambiente.

De acuerdo con estos datos, Ourense habría superado el umbral establecido en la legislación vigente durante 5 horas el pasado día 2 del citado mes, y otras tantas el 7, cuando se llegaron a alcanzar (en algún momento) los 591,81 ug/m3, casi el triple del límite legal. La legislación permite superar los máximos establecidos 18 veces al año, por lo que Ourense habría cubierto, ya solo en esos pocos días de febrero, el total anual. Este profesional comentó entonces que Ferrol y Lugo eran las urbes que menos veces habían superado los niveles de dióxido de nitrógeno desde el inicio del año; mientras que Vigo los había rebasado en tres ocasiones, Pontevedra en cinco y Compostela en seis.

Precisamente de Santiago, un informe de la OMS revela que es la ciudad más saludable, por ser la que tiene el aire con menos microgramos (18) de partículas contaminantes por metro cúbico. Souto quiso desgranar para este diario las claves del estudio. «El informe se basó en un tipo de contaminantes concretos, que no es el único que podemos encontrar en el aire que respiramos. Pero es un contaminante que la OMS utiliza como referencia porque, como organización mundial, es un contaminante que se encuentra en niveles muy diferentes en países subdesarrollados, en vías de desarrollo o industrializados. En países en vías de desarrollo, como India, los niveles son mucho más altos que aquí», suscribió. «Hablamos de partículas en suspensión, partículas que están flotando en el aire, partículas sólidas fundamentalmente», dijo.

Daños en la salud

Y, de nuevo, el tamaño juega un papel clave. Cuanto más finas, su efecto es más nocivo. Pueden llegar hasta los alveolos pulmonares y físicamente, lo que hacen, es ensuciarlos (los fumadores padecen más esta circunstancia) e impedir su correcto funcionamiento. Incluso químicamente, dependiendo de su composición, pueden provocar cierta toxicidad; aunque realmente su efecto principal es de tipo físico. Con carácter general, por debajo de diez micras (unidad de longitud equivalente a la millonésima parte del metro) ya tienen mayor peligrosidad. Últimamente la Unión Europea estipuló también niveles máximos para las partículas de 2,5 micras, es decir, 2 micras y media, que son más finas. «Lo que provoca a nivel de salud es daños en vías respiratorias y alveolos pulmonares», concretó Souto.

«Santiago es, sí, la ciudad más limpia de España desde este punto de vista. Pero si uno ve los valores en países como India, por poner un ejemplo, respecto de lo que hay dentro de España, la diferencia que hay entre ese país y España es muchísimo mayor que la que se produce entre una y otra ciudad española», afirmó. «Está bien que tengamos una ciudad con un aire con muy pocas partículas, pero bueno, siempre tenemos que poner un pero los gallegos», ironizó. Volviendo a la meteorología, argumentó que «el hecho, no tanto de que llueva mucho en Santiago, como que el número de días al año que llueve es más elevado porque ésta no es la ciudad más lluviosa de Galicia, influye y favorece la limpieza de la atmósfera, especialmente en el caso de partículas que son literalmente arrastradas por cualquier orballo, llovizna o lluvia. Hay que hablar de otra cosa, una parte de las partículas proceden del suelo, pero si el suelo está mojado, las partículas no se ven, no son emitidas a la atmósfera, hay, por lo tanto, una cierta contribución del polvo», adujo.

Vehículos y calefacciones

La contaminación la vinculó, en la capital gallega, a la aportación de los vehículos, y no solo de los tubos de escape, curiosamente. «A todos se nos gastan las ruedas del coche, y ese desgaste va a algún lado, esa goma... Eso genera partículas, y van al aire. Había que sumar hablando de polución, en invierno, las calefacciones de gasoil, que todavía perviven, no las de gas natural. Y, como decía, el arrastre del polvo y algo de industria periférica, que puede estar afectando. Pero, en realidad, por la escasa actividad industrial que hay los principales factores son calefacciones de gasoil y vehículos. Y la combustión doméstica, no tanto la combustión en sí (muchos usamos gas natural o eléctrico), como lo que sale por las chimeneas, aunque esto en mucha menor medida porque todo el mundo tiene su mepamsay esas partículas quedan retenidas en el propio filtro», concluyó.

Leer noticia en fuente original: abc.es



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