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Hay quien dice que la negociación del clima es como una bicicleta. Que mientras das pedales -o sea, negocias- al menos no te caes. Así van pasando cumbres, la de Durban es la decimoséptima, y los avances llegan con cuentagotas. Tanto, que la bicicleta parece estática. Consume esfuerzos y cansa, pero no avanza.
Con ese espíritu negociaban esta noche contrarreloj los delegados de más de 190 países. La presidenta de la conferencia, la sudafricana Maite Nkoana-Mashabane, ministra de Exteriores del país, presentó los borradores de acuerdo y solo contentó con ellos -y parcialmente- a EE UU, Canadá y Australia. No puede haber mejor prueba de lo vagos que eran los textos.
La cumbre manejaba dos borradores porque como EE UU nunca ratificó el Protocolo de Kioto hay dos vías paralelas: una para la Convención de Naciones Unidas contra el Cambio Climático y otra para el Protocolo de Kioto, una anomalía más en una enrevesada negociación llena de grupos y subgrupos y que ha convertido las cumbres del clima en reuniones de miles de personas (15.000 en Sudáfrica).
Según el texto que negociaban todos los países, estos "deciden lanzar un proceso para desarrollar un marco legal aplicable a todos bajo la Convención de Naciones Unidas de Cambio Climático después de 2020". La mención a que sería un texto legal pretendía ser una concesión a la UE, pero ni siquiera eso contentó a los europeos, ya que cualquier decisión de la cumbre tiene cierto rango legal, ya que está dentro de una convención de la ONU que han ratificado los firmantes. La UE quería que EE UU se comprometiera a tener un tratado. La fecha posterior a 2020 es una victoria de EE UU y China y lo dejaba vacío de contenido, ya que cualquier año vale y no será antes de una década. Se puede decir que después de 2020 el Atlético de Madrid ganará la Champions League.
La secretaria de Estado de Cambio Climático en funciones, Teresa Ribera, fue muy crítica con el borrador preparado por la presidenta de la cumbre: "Es un texto enormemente descompensado. La presidencia dice que es el máximo esfuerzo que pueden aceptar EE UU, China e India". Según Ribera, el borrador incluía "vaguedades relacionadas con el hecho de que se habla de un marco jurídico", no un tratado. La jefa de la delegación española añadió que a puerta cerrada ha habido "una reacción airada de todos los grupos".
Sobre las 20.00 (hora peninsular española) y tras escuchar a puerta cerrada las críticas de los países más representativos, la presidenta se dio dos horas para presentar nuevos textos, por lo que a esa hora, cuando debía estar acabando, la cumbre no tenía nada.
Los países en desarrollo pretendían en Durban prorrogar Kioto hasta 2020, porque no quieren perder el único acuerdo vinculante que existe y que les ha hecho llegar inversiones. Tienen el apoyo de las ONG, que ayer montaron la primera gran protesta en la cumbre, con gritos y abucheos a la puerta de uno de los plenarios. Tras la negativa rotunda de Canadá y Japón esa llave quedaba en manos de la UE. Europa aceptaba repetir compromiso internacional solo como un puente a cambio de conseguir un tratado en 2015 en el que sí estarían EE UU, China, India y Brasil.
El trabajo para alcanzar ese marco legal -el borrador no dice que vaya a ser un tratado- "deberá empezar inmediatamente" para estar terminado en 2015 y adoptado ese año, como quería la UE. En la negociación, Europa logra el compromiso de que habrá un acuerdo en 2015, pero no consigue que entre en vigor en 2020 ni cómo se aplicaría, ni a quién. Si pactar esas condiciones para empezar a hablar está resultando complicado, la negociación para recortar la cifra de emisiones por países parece como escalar el Everest.
Un grupo de 27 países representativos debatía esta noche el borrador antes de ser llevado al plenario. En estas cumbres las decisiones se toman por consenso -aunque en Cancún decidieron hacerlo por aclamación ante la oposición de Bolivia-, así que es fácil que haya un bloqueo. Es posible que esta noche los países se den un día más para seguir debatiendo mañana. Al menos, así lo sugirió a la prensa la presidenta de la cumbre. No sería insólito. Ocurrió en Bali en 2007.
Los países en desarrollo no estaban tampoco satisfechos con lo que se negociaba. "Es menos que nada. Es un acuerdo para los contaminadores. La fecha que dice es 20-never", declaró una ministra relevante en la negociación. A puerta cerrada EE UU declaró algo así como que el texto tenía un lenguaje en el que se podían sentir cómodos, un respaldo en toda regla dentro del lenguaje diplomático que manda en estas citas. La UE tenía de su lado a los países menos desarrollados y a los pequeños estados-isla, con lo que rompió el discurso de China e India de que hablaban en nombre de los países en desarrollo cuando se negaban a recortar sus emisiones.
En el mejor de los casos, la cumbre podría acordar prorrogar Kioto hasta 2020 y tener un calendario para acordar entonces otro pacto más amplio. Eso sería una victoria simbólica más que práctica, ya que solo con la UE, Suiza, Noruega, Australia y Nueva Zelanda, el tratado solo cubriría un 15% de las emisiones mundiales.
Preguntada por la prensa sobre los escasos avances en años, la presidenta de la cumbre se hizo la enojada: "Envidio su profesión. Pueden ver a gente trabajando muy duro durante 12 meses, incluso 17 años, y decir que no hemos conseguido nada".
Las negociaciones sobre cambio climático en Durban han entrado en una fase crítica, con un borrador de acuerdo raquítico sobre la mesa que sólo satisface a EEUU y ha provocado reacciones airadas de la mayoría de países.
El borrador prevé para "después" de 2020 la entrada en vigor de un "marco legal" aplicable a todos dentro de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, una fecha que tanto los científicos como las naciones más vulnerables consideran demasiado tardía para evitar un calentamiento global irremediable para finales de siglo.
La comisaria europea para Cambio Climático, Connie Hedegaard, ha afirmado que el documento presentado por la presidencia de la XVII Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP17), que ostenta Sudáfrica, no es aceptable por la Unión Europea (UE), y se ha mostardo satisfecha porque ha habido una "reacción generalizada".
La UE, apoyada por 120 países africanos, los Estados insulares más amenazados del Pacífico y del Caribe y los países menos desarrollados, exige un acuerdo global jurídicamente "vinculante" de recorte de emisiones que entre en vigor de aquí a 2020, a cambio de sumarse en Durban a un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que expira en 2012.
"Vamos a trabajar por un documento mejor, y deberemos reunirnos de nuevo esta misma noche", ha dicho a Efe Hedegaard, al término de la reunión de ministros que estudió el primer borrador de decisión entregado por la presidencia.
La ONG Oxfam ha calificado de "falto de ambición" el texto y ha advertido de que pone en peligro las conversaciones que desde hace dos semanas se llevan a cabo en Durban.
Oxfam ha subrayado la preocupación de que la propuesta sobre la mesa "conduzca a un calentamiento de cuatro grados y a un impacto catastrófico sobre el clima".
Según miembros de la delegación europea presentes en la reunión, sólo EEUU, Canadá y Australia han destacado los aspectos positivos del texto, que incluso ha sido criticado por la India como poco ambicioso.
Los científicos han dejado claro que, de no reducirse las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera en un 50% de aquí a 2050, la Tierra se calentará por encima de los 2 grados centígrados considerados críticos para la humanidad.
Aunque las reducciones prometidas bajo el Protocolo de Kioto sólo suponen el 15% del total mundial, el acuerdo se extinguiría a finales del año próximo sin la adhesión de la UE a un segundo periodo de compromiso.
Rusia, Canadá y Japón han anunciado que no firmarán un segundo Kioto, el único tratado vigente sobre recorte de emisiones, ratificado por 37 naciones industrializadas pero no por EEUU, y que expira en 2012.
La UE "quiere un acuerdo en Durban, pero no a cualquier precio", ha declarado por su parte el enviado del Parlamento Europeo a la cumbre, el alemán Jo Leinen, quien ha considerado que "el éxito o el fracaso (de la cumbre) está ahora en manos de EEUU, China y la India".
Todo apunta a que las negociaciones se prolongarán durante la madrugada hasta el sábado, mientras la presidencia de la COP17 elabora un nuevo borrador y los ministros se toman tiempo para ultimar sus posturas y volver a la mesa de negociación.
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