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La Plataforma Vecinal de Gotarrendura y la organización Ecologistas en Acción han recurrido, por la vía de lo contencioso y ante el Tribunal Superior de Justicia de Burgos, la instalación de una central térmica de biomasa en Gotarrendura, la de mayor tamaño de toda España.
Según se informó hoy desde la plataforma, el recurso se enmarca en las acciones jurídicas iniciadas en su día con la presentación de alegaciones y un recurso de alzada contra las “actuaciones empresariales y administrativas autonómicas”, ante la “inviabilidad” de un proyecto de generación de energía eléctrica que, a su juicio, ha surgido “al amparo de una política interesada, asentada en la concesión de subvenciones y ayudas económicas a un sector tecnológico en expansión”, pero “con primacía de los intereses especulativos sobre el interés general”.
Para la Plataforma Vecinal de Gotarrendura, que viene denunciando los “riesgos ambientales” y de “engaño socioeconómico” de este proyecto promovido por Gotasol Genel SL y Dalkia e impulsado desde el Ayuntamiento, se trata de una iniciativa asociada al “uso indiscriminado” de la biomasa como combustible en la producción de electricidad “a gran escala”, algo que resulta “inaceptable”.
La ejecución del proyecto supondría, según la plataforma, una “grave degradación ambiental”, así como el “expolio” de los recursos naturales de la ribera del río Adaja, ante la “falta de garantías de abastecimiento de residuo leñoso –se precisarían 87.196 toneladas anuales-, cuya extracción debería limitarse a residuos seleccionados con auténticos criterios ecológicos y no con fines económicos”.
Según esta plataforma, también el sector agrario rechaza la propuesta de cambio de cultivos realizada por los promotores, pues su “fluctuación en el mercado” sería “determinante” para la actividad de la industria, cuyo funcionamiento “agravaría el abastecimiento de agua subterránea”, por la “sobreexplotación” de los acuíferos de la zona.
De la misma forma, esta asociación incidió en el “potencial de contaminación atmosférica” de las que se presentan como las mayores instalaciones de biomasa de España y que, según la Plataforma Vecinal de Gotarrendura, están “catalogadas como de alto riesgo ambiental”, pese a que “se pretenden presentar como compatibles e inocuas para el entorno”.
Así, las asociaciones litigantes se preguntaron sobre la “voluntad“ y “capacidad” de la Administración autonómica para dar respuesta a la generación de residuos “tóxicos, peligrosos y contaminantes” como son los dióxidos de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), partículas en suspensión y otras emisiones difusas o si, por el contrario, los habitantes de la zona “se verán abocados a tener que soportar el voluminoso caudal de emisión de humos y sus nocivos efectos”.
En este sentido, esta asociación apostó por fórmulas “más sostenibles” y “eficientes” de generar energía y empleo, así como de defensa “social” y “medioambiental”, ante el “impacto faunístico” sobre especies de “aves protegidas en espacios naturales próximos” a la central proyectada.
“De haberse aplicado correctamente la normativa por la Consejería de Medio Ambiente, su ubicación se encontraría dentro de un Área Crítica para la recuperación de especies y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA)”, insistieron, instando a los promotores del proyecto a explicar las causas por las que se ha solicitado la “modificación del plazo de presentación” del proyecto de ejecución de la central, alegando “complejidad técnica”.
La empresa Gotasol Genel recibió en diciembre del año pasado el visto bueno de la Junta de Castilla y León para construir una central térmica de biomasa en Gotarrendura, una actuación que supondría un presupuesto de 7,6 millones de euros y crearía una veintena de puestos de trabajo directos y cerca de un centenar en el campo.
El objetivo era construir la primera planta de España, en dimensiones, en funcionar con residuos forestales y cultivos energéticos, de manera que estaba previsto que las instalaciones se pusieran en marcha en dos años.
Según se indicó en su momento, la planta tendrá una potencia de 9,9 megavatios y generará energía eléctrica a partir de la biomasa que llegará a la planta, residuos forestales y cultivos energéticos.
Contará, en sus instalaciones, con una caldera acuotubular de 41,6 toneladas por hora, dotada de silos dosificadores, horno con parrilla y sistemas de aire de combustión, gases, subcombustión y escorias, además de con una turbina con una potencia de 9.952 megavatios eléctricos, un generador eléctrico, un aerocondensador, un sistema de control y una subestación de transformación.
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