TROPOSFERA ofrece desde 2010 una consultoría integral de medio ambiente.
Para ello cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales de la consultoría ambiental con más de 15 años de experiencia, tanto en el sector público como en el privado. En nuestro catálogo figuran, entre otros, los siguientes servicios:
Responsabilidad Ambiental ; Sistemas de Calidad ; Eficiencia Energética ; Medio Natural; AAI's ; Agendas 21 ; SIG
Mediciones de SO2, NOx, O3, COV's ... ; Modelos de dispersión (ISC, CALPUFF,...) ; Modelos Predictivos ; Meteorología; Olores ; Emisiones ; Huella de Carbono
Dispone de más información en www.troposfera.es
La nueva Ley de Salud y Compensación a los afectados del 11S, aprobada este año, no incluye el cáncer. Tampoco a inmigrantes sin papeles. Miles de personas que trabajaban o vivían en la zona, que ayudaron en los rescates o en la limpieza de los escombros, están hoy gravemente enfermas pero han quedado excluidas de las ayudas. Son los olvidados del 11S.
"Aquella mañana recuerdo que corrí huyendo, como todo el mundo, de aquella nube de polvo, tenía todo el traje cubierto, y a los 10 minutos la nube me alcanzó. No veía nada, empecé a escupir trozos, a vomitar trozos de escombro", recuerda Brian Cosmello. Tenía 24 años y hacía prácticas en Wall Street cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre. A los cuatro días le avisaron en su empresa de que podía volver al trabajo sin riesgo. Ocho años más tarde, los médicos le diagnosticaron un tipo de leucemia poco habitual en personas de su edad.
¿Trabaja usted con tóxicos o en minería?, le preguntó el médico al examinar sus análisis.
No, en finanzas, sentado delante de un ordenador, contestó Brian, atónito. Nunca había fumado ni bebido y jugaba al rugby cada semana.
Si el problema de Brian hubiera sido pulmonar, su tratamiento no le costaría nada. Pero el cáncer no entra en la lista de enfermedades cubiertas por el fondo federal de compensación a las víctimas.
A finales de 2010, diez años después de los ataques, Estados Unidos aprobó la Ley de Compensación para los enfermos del 11S, la ley James Zadroga, con unos 3.000 millones de euros de presupuesto. Una ley muy polémica por varias razones: en primer lugar, deja fuera de la compensación a los enfermos de cáncer como Brian, al no considerar que esta enfermedad sea una consecuencia de haber respirado la nube tóxica. Hoy por hoy sólo se da cobertura total a los enfermos de estrés postraumático y afecciones respiratorias.
El tema está suscitando mucha polémica en Washington: varios congresistas y lobbys americanos están intentando cambiar la ley e incluir el cáncer, apoyándose en estudios como el que publicaba hace unos días la revista médica The Lancet.
De momento Brian responde a la quimioterapia, se encuentra bien y puede trabajar, con lo cual tiene seguro. ¿Pero qué pasa si se queda en paro? Su tratamiento cuesta unos 4.000 euros al mes. "Si no pudiera trabajar no tendría seguro médico que estuviera cubriendo lo que básicamente me mantiene con vida", explica.
La ley de compensación, además, solo cubre a afectados por el 11S que tengan papeles: miles de inmigrantes indocumentados que trabajaban en la Zona Cero o que ayudaron a limpiarla no tienen acceso a un tratamiento continuado gratis.
"A los pocos días del atentado, la limpieza de la Zona Cero se encargó a empresas privadas, que contrataron a inmigrantes sin papeles por horas. Cuando acabaron su trabajo, fueron despedidos. Lo que no sabían era que caerían enfermos", explica Joel Magallán, de la Asociación Tepeyac, de ayuda a los inmigrantes indocumentados en Nueva York.
Los empresarios nunca reconocieron que habían contratado a sin papeles, así que esa gente no existía. "Muchos murieron y no teníamos manera de localizar a sus familias. Les pedimos a los restaurantes y oficinas que los emplearon que se hicieran cargo pero nunca aceptaron y por eso las familias no pudieron cobrar una compensación", cuenta amargamente Magallán.
Tomás Figueroa, que llegó de México DF hace 22 años, se ocupaba de la mercancía en un restaurante junto a la Torre dos y se vio envuelto en la nube tóxica. Al principio no notó molestias graves. Pasó el primer año y medio recibiendo atención médica gratuita gracias a un programa de la ciudad de Nueva York. Para cuando empezaron sus problemas de salud ya se había cerrado el programa de ayudas.
Muchas enfermedades derivadas de la nube tóxica -asma, dificultades respiratorias, de digestión, lesiones- se manifestaron al cabo de los años. Eso fue lo que le ocurrió a Tomás: hace un año y medio empezó a dolerle mucho el abdomen y le costaba cada vez más respirar. Pero ya hacía tiempo que se le había acabado la ayuda de urgencia y en los programas a largo plazo no se incluye más que a los bomberos y rescatistas. "Llamé al teléfono oficial en el que ofrecían revisión de ese tipo de dolores a causa de lo de las torres, pero me decían que yo no era apto. Nunca entendí por qué si estaba trabajando ahí", cuenta.
Estados Unidos es uno de los países con la Sanidad más cara del mundo. Tomás acudió al hospital cuando el dolor ya era insoportable y le cobraron 5.000 dólares que todavía sigue pagando. Le encontraron una mancha en el pulmón, pero ya no puede permitirse ver a más doctores.
Los enfermos del 11S que han quedado fuera del fondo de compensación podrían ser centenares de miles, según la ONG 911 Health Now. "Sus enfermedades les han arruinado la vida. Han perdido su seguro médico, su casa, su trabajo. Muchos están pasando hambre, y son discapacitados... hay familias que han quedado destrozadas... Una situación terrible. Y no estamos hablando de unas pocas personas, sino de decenas de miles", asegura Claire Calladine, cofundadora.
Bonnie Giebfried, antigua trabajadora del servicio de emergencias de Nueva York, tiene hipertiroidismo, hernia de hiato, problemas en las cervicales, los brazos y la muñeca, vértigo y asma debido al polvo y las sustancias a las que estuvo expuesta el 11 de septiembre, cuando participó en los rescates. Ha visto morir a algunos de sus compañeros. "No nos están dando un tratamiento. Nos hacen determinados análisis, nos dan determinadas recetas, determinados cuidados psiquiátricos, psicológicos. Pero no hay ningún sitio al que puedas ir en cualquier momento y se te dé una cobertura total para lo que necesites", subraya.
Bonnie calcula que ha desembolsado unos 45.000 euros en su tratamiento. Acabó con sus ahorros, vendió cuadros y joyas y tuvo que pedirle ayuda a su familia. "Nos hemos convertido en la clase trabajadora pobre. Los pobres tienen todo cubierto. Pero la clase media, sin trabajo no tiene seguro, tiene que pagarse un seguro privado. Ellos te cubren el 80 por ciento y tú el 20 restante. Pero aun así es una cantidad enorme de dinero", explica.
En cuanto al cáncer, todos aseguran que es un negocio demasiado lucrativo en Estados Unidos como para que acabe incluido en la lista de enfermedades cubiertas por la ley de compensación. "Yo no tengo muchas esperanzas", dice Brian Cosmello. "Creo que los republicanos siempre van a presionar para que no salga adelante. Obviamente están muy en contra del gasto público, incluso en casos muy importantes como éste, así que siempre van a ejercer esa presión en contra de las víctimas del 11S".
Leer noticia en fuente original: cadenaser.com
Troposfera.org declina cualquier responsabilidad sobre el contenido de la información extraída de otras fuentes, las cuales son siempre citadas. Así mismo, su publicación no pretende reflejar la postura u opinión de Troposfera.org sobre el tema tratado.