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El ozono ha superado el límite para la protección de la salud humana en 128 ocasiones en Navarra en lo que va de año. La red de estaciones que miden la calidad del aire en nueve puntos de la Comunidad Foral ha dejado constancia de que los mayores picos alcanzados por este contaminante se han dado en los meses de verano por la combinación de calor, sol y humo del tráfico.
El umbral de protección está situado en 120 microgramos por metro cúbico de media en ocho horas, a partir de esta cifra se considera que la salud puede verse afectada por este gas incoloro e inodoro que se genera, sobre todo, en días de mucho sol, al producirse una reacción fotoquímica a partir, entre otros, del dióxido de nitrógeno que emiten los tubos de escape. La Comunidad Foral, sin embargo, no ha sobrepasado ni una sola vez el umbral que obliga al informar a la población (180 microgramos en una hora) o a alertarla (240 microgramos en una hora). "Las concentraciones de ozono en Navarra no suelen ser altas y siempre coinciden con periodos de alta insolación", resumen en el Instituto de Salud Pública (ISP), que alertó, no obstante, de la incidencia de este contaminante en grupos de población especialmente vulnerables.
Existen dos tipos de ozono, uno positivo, el estratosférico, que filtra la radiación ultravioleta, y otro peligroso, el troposférico, conocido como ozono malo porque si se presenta en exceso puede causar graves problemas de salud. "El grupo más sensible es el de las personas que realizan actividades al aire libre, debido a que cuando se hace un esfuerzo se respira con mayor intensidad y rapidez, por lo que el ozono actúa más", indican desde el ISP. A este colectivo se añaden otros dos: el de las personas con procesos respiratorios crónicos, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), y el de los niños activos que pasan mucho tiempo al aire libre en verano. Sin olvidar que los niños son más susceptibles a sufrir asma, dolencia que empeora por exposición al ozono. En estos enfermos los efectos del gas son más negativos que en el resto, incluso a concentración más bajas.
No solo de trata de efectos puntuales derivados de picos de contaminación, sino también de problemas debidos a la exposición prolongada. En estos casos, se puede producir pérdida de función pulmonar y aparición de síntomas respiratorios, así como de fenómenos inflamatorios que afectan al riesgo cardiovascular. "Existen infinidad de estudios que relacionan efectos en salud con concentración de ozono por la característica irritante de este contaminante para el sistema respiratorio, con síntomas que pueden ir desde una simple tos o irritación de garganta, pasando por una sensación de opresión en el pecho hasta llegar a efectos progresivamente más graves como la reducción de la función pulmonar o incluso ataques asmáticos, aunque todo esto se produce a concentraciones muy superiores a las que normalmente encontramos", explicaron desde Salud Pública.
Este gas es un contaminante atípico, ni se huele ni se ve, de hecho no tiene que ver con la boina que se instala cada cierto tiempo sobre las ciudades, y además de afectar a la salud, puede causar daños a la vegetación. "Disminuye la salud y la productividad de los cultivos", precisó a este respecto Pedro Zuazo, del Servicio Calidad Ambiental del Gobierno foral.
El ozono no se emite directamente sino que se forma fotoquímicamente, es decir, activado por la radiación solar. Los precursores son los óxidos de nitrógeno que se emiten en procesos de combustión -básicamente en la generación de energía eléctrica y el transporte (coches, aviones, barcos)-, y los compuestos orgánicos volátiles de la propia vegetación. El uso masivo del vehículo privado es, pues, culpable de buena parte del problema, pero la meteorología es la que determina si un verano es mejor o peor que el anterior. Navarra, y especialmente su Ribera, al formar parte del sur de Europa, se sitúa con desventaja respecto al norte porque sus temperaturas son más altas, aunque en los últimos años hay una cierta estabilización del contaminante.
"Este no es un problema exclusivo de Navarra ni directamente relacionado con la emisión en nuestra comunidad de precursores de ozono porque éste se comporta, sobre todo en el área mediterránea y centroeuropea, de forma regional, es decir, que hay transporte de ozono de unas regiones a otras y los niveles detectados no son directamente los producidos por las emisiones locales. Es un problema global que ha forzado a Ministerio de Medio Ambiente a redactar un plan para el Estado", aclaró Zuazo. "Lo que hagamos en Navarra para reducir precursores no sirve si el resto de regiones de nuestro ámbito no toma medidas", dijo.
Aunque hasta ahora el hecho de que una comunidad supere el tope para la protección de la salud no conlleva la adopción de medidas concretas, a partir de 2013 si se sobrepasa 25 veces haciendo la media de tres años -la primera se calculará con datos de 2010, 2011 y 2012-, las autoridades deberán redactar planes de acción para rebajar el nivel porque se estará vulnerando el valor establecido a partir del 2010. "La previsión es que desde 2012 se esté en situación de incumplimiento en la Ribera", advirtió Zuazo, quien añadió que el objetivo a partir de 2020 pasa a ser que no se supere el nivel ningún día del año.
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