TROPOSFERA ofrece desde 2010 una consultoría integral de medio ambiente.
Para ello cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales de la consultoría ambiental con más de 15 años de experiencia, tanto en el sector público como en el privado. En nuestro catálogo figuran, entre otros, los siguientes servicios:
Responsabilidad Ambiental ; Sistemas de Calidad ; Eficiencia Energética ; Medio Natural; AAI's ; Agendas 21 ; SIG
Mediciones de SO2, NOx, O3, COV's ... ; Modelos de dispersión (ISC, CALPUFF,...) ; Modelos Predictivos ; Meteorología; Olores ; Emisiones ; Huella de Carbono
Dispone de más información en www.troposfera.es
Seis semanas después de la explosión y hundimiento en el golfo de México de la plataforma, el crudo sigue brotando sin control y el intento más ambicioso por frenarlo se ha declarado fracasado. Era el tercero.
La tarea es una misión casi imposible. Para lograr matar el escape de petróleo de la tubería rota, los ingenieros de BP deben lograr que los robots submarinos acierten sobre una diana de menos de 18 centímetros que se encuentra a más de cinco kilómetros bajo el mar. De pesadilla.
Si ese intento no prospera, de resultar un nuevo fracaso, la única alternativa que quedará es la que está en marcha desde 10 días después de iniciada la crisis y que podría dar resultados positivos en el mes de agosto. El largo periodo de tiempo de esta solución -la perforación de un pozo de auxilio por el que desviar la fuga- es lo que ha hecho que mientras se desarrolla se intentaran otras opciones. Mientras, la marea negra crece y avanza.
Las cifras aportadas por el Gobierno -BP no ofrece ninguna, la compañía sabe que las indemnizaciones que tendrá que pagar dependerán de los litros de crudo que se hayan derramado- hablan de entre 70 y 150 millones de litros de petróleo desde que comenzó el vertido. Un desastre que ya es dos veces superior al provocado por el petrolero Exxon Valdez frente a las costas de Alaska en 1989, según los expertos.
Fracasado el conocido como top kill -intento de sellar la fuga con cemento y lodos pesados- los norteamericanos utilizan ahora con soltura durante la hora de la cena mientras contemplan las noticias términos nunca antes empleados en su lenguaje diario como válvulas de seguridad, cúpula de acero, cristalización subterránea o inyección de basura. El siguiente paso tampoco invita demasiado al optimismo. En esta ocasión se trata de intentar alcanzar el foco de la fuga para capturar buena parte del petróleo en el lecho marino y canalizarlo hacia la superficie para ser recuperado por barcos.
Fuentes de la compañía estimaron ayer que esta operación -llamada Lower Marine Riser Package Cap o LMRP Cap- puede tardar entre cuatro y siete días, y que el próximo fin de semana se sabrá si ha sido fructífera.
La noticia del nuevo descalabro de BP llegaba justo un día después de que el presidente Barack Obama visitara el viernes Luisiana -el Estado más afectado por el vertido- para contrarrestar las críticas que le llegan desde la opinión pública y desde el Congreso. Críticas que piden que la Casa Blanca desempeñe un mayor papel, quizá que desbanque a la compañía británica del control y tome las riendas de las operaciones de reparación -a pesar de que la tecnología punta y los más renombrados ingenieros están a sueldo de BP-.
Obama ha pasado el puente de Memorial Day, que concluye hoy lunes (día en el que se conmemora a los caídos del Ejército de EE UU), retirado en Chicago con su familia. Desde allí, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que se aseguraba que la catástrofe era "descorazonadora" y enfurecía al presidente.
En el calendario se señala el día 20 de abril como el día en que 11 trabajadores de la plataforma Deepwater Horizon perdían la vida tras un accidente sin aclarar y el momento en que el golfo de México se teñía de un color distinto del azul característico del mar. Hay días que es anaranjado; jornadas en las que es marrón chocolate; puede que acabe siendo negro alquitrán, ya que mañana se inicia la temporada de huracanes y el desastre puede ser mayúsculo.
Tras el hundimiento, la tubería quedó rota en tres partes. En dos semanas, BP logró sellar una de las tres roturas con una válvula activada a través de robots submarinos. Aquella era la fisura más pequeña. Dos siguen abiertas. Desde entonces ha habido tres intentos -el 25 de abril; el 7 y el 26 de mayo- de activar la válvula general de sellado. Todos fallidos.
El gran problema es la presión con la que sale el crudo del yacimiento, después de ascender 5,5 kilómetros por una tubería. La fuerza ha hecho imposible taponarlo. El enemigo parece inmortal por la fuerza con la que resurge cada vez que se le da por aniquilado.
Leer noticia en fuente original: elpais.com
Troposfera.org declina cualquier responsabilidad sobre el contenido de la información extraída de otras fuentes, las cuales son siempre citadas. Así mismo, su publicación no pretende reflejar la postura u opinión de Troposfera.org sobre el tema tratado.