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El 4,4 por ciento de los asturianos, unas 47.500 personas, está afectado por la contaminación acústica de las carreteras, según se desprende de un estudio de los mapas estratégicos de ruido que se han realizado de las grandes vías de comunicación autonómicas, las que soportan más de 16.000 vehículos diarios. Por el día, el nivel tope de decibelios es de 60-65 y por la noche 50-55 decibelios.
El consejero de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, Francisco González Buendía, y el director general de Carreteras, José María Pertierra, presentaron ayer en Oviedo las conclusiones del estudio de ruido en las carreteras, en el que se han detectado ocho puntos negros: en la AS-I (Autovía Minera) el tramo entre Frieres y Riaño; la AS-II (autovía de la industria), a su paso por La Corredoria; la travesía de Peñaullán en la carretera AS-16 Soto del Barco-Pravia; los tramos comprendidos entre Riaño y Blimea en la AS-17 Riaño-Puerto de Tarna; los tramos de Lloreda y El Empalme en la AS-19 que va de Avilés a Gijón; la AS-266 a su paso por Oviedo y Lugones; la AS-117 a su paso por Sama, El Entrego, Blimea y Barredos, y la carretera SI-3 en La Fresneda y Viella.
El estudio también incluye la elaboración de planes de acción para corregir esta situación. Las soluciones pasan por la instalación de pantallas acústicas, aunque, según explicó Pertierra, «en muchos casos esas afecciones desaparecerán o se aminorarán cuando entren en funcionamiento o se mejoren otras infraestructuras en las que ya se está trabajando». Por ejemplo, en los tramos de Lloreda y El Empalme de la AS-19 el Principado confía en que la situación mejore con las actuaciones previstas vinculadas a la Zalia y el puerto de El Musel. En la misma situación está la travesía de Peñaullán, donde mejorarían los ruidos con la nueva vía proyectada entre Soto del Barco y Pravia. Donde resultará más complicado corregir el ruido será en Lugones y La Corredoria porque «son entornos con un entramado casi urbano» y no se contempla la posibilidad de instalar pantallas acústicas. El plan de acción tiene una vigencia de cinco años.
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